El pasado 23 de mayo, el patio del Colegio volvió a vestirse de celebración para celebrar la graduación de los 85 alumnos de 2º de Bachillerato. Una noche de alegría por lo que comienza y nostalgia por todo lo que queda atrás: años de pasillos, amistad y conocimiento que ahora se convierten en memoria viva.
Algunos comenzaron en Infantil, con apenas tres años. Otros se sumaron más tarde. Pero esa noche muchos compartían ese mismo nudo en el estómago y el brillo en los ojos. Hubo alguna lágrima y palabras que quedarán: “Lo que viene emociona, pero lo que dejamos atrás nos ha hecho quienes somos hoy.” (Bruno)
La ceremonia comenzó con una misa, en la que tuvimos el privilegio de contar con la presencia de diez sacerdotes. Fue un momento de recogimiento y gratitud, preludio a la imposición de becas por parte de las tutoras.
El padrino de la promoción, Rafael Rodríguez-Ponga Salamanca, filólogo y rector universitario, animó a los alumnos a comprometerse con su futuro y a elegir con vocación, no por inercia. Les habló de crecer con responsabilidad y con esperanza.
Se entregaron también los premios académicos: Irene Cordova, por su brillante trabajo de investigación “Evaluating the effectiveness of sunscreen in preventing skin cancer”, y Elena Olaya, alumna Excellens y ganadora de las Becas Europa.

Miriam, tutora de curso, dejó una reflexión llena de luz inspirada en La vela de sebo, de Andersen. Les invitó a preguntarse:
“¿Quiénes son los mecheros de tu vida? No camines solo. Y, sobre todo, no te separes de Aquel que te conoce por dentro y te revela tu misión.” Porque la vela —como la vida— encuentra sentido cuando se entrega para iluminar. “Consumirse para dar luz al mundo: esa es nuestra verdadera alegría.”
También intervino María, responsable de Alumni, recordando que en el Colegio se aprende a confiar: en los demás, en uno mismo, y en Dios. Incluso cuando parece que va a llover, siempre hay algo que sostiene.
El testimonio más cercano vino de los propios alumnos, en las palabras de Juan y Paula, como portavoces de la promoción:
“y aunque el Colegio se quede atrás, nos llevamos dentro todo lo que nos enseñó: a pensar, a sentir, a fallar y a volver a empezar.”
Y así, con los ojos en el futuro y el corazón aún en casa, la promoción 2025 cerró su etapa con un brindis rodeado de familias y profesores. Una noche serena, intensa y luminosa, como todo lo que ha sido este camino.
Por último, queremos compartir con orgullo otra gran noticia: esta promoción se despide con una excelente media de 8,12 en Bachillerato. Un reflejo claro de que el esfuerzo académico y el crecimiento personal han ido siempre de la mano.
A vosotros, promoción 2025: gracias, por tanto. Este colegio será siempre vuestra casa.